Cerebros Vs. Logotipos

Hace unos años trabajé por cuenta ajena, y el entonces mi jefe se interesó mucho por la neurociencia, tanto que empezó a estudiar un doctorado en neuromarketing. Me llevó a un experimento muy guay donde se nos colocaba una especie de casco e íbamos viendo distintas imágenes. Yo, sin decir una palabra, veía las imágenes y las alternaba mirando a los compañeros de mi jefe que no hacían más que comentar y apuntar cosas que señalaban en el ordenador.

Resulta que cada vez que mi cerebro veía algo que le gustaba, le llamaba la atención o no le gustaba o interesaba, salía reflejado en ese ordenador. ¿Qué te parece? A mí me pareció la leche. Vamos, que todo está tan estudiado y tan creado para generar una emoción como que los que nos lo venden saben perfectamente lo que ofrecernos para que piquemos.

Pues lo mismo pasa con tu imagen de marca. Y por eso es tan importante estudiarla para que funcione y capte a nuestro cliente ideal.  ¿Quieres saber qué cosas tienes que tener en cuenta?

El color: Es lo primero que capta nuestro cerebro (que no nuestro ojo)

La forma: Reconocemos e identificamos las formas en los espacios negativos y espacios en blanco.

Asociamos: Nuestro cerebro asocia lo que vemos con experiencias que hemos vivido.

Reconocemos: Estas experiencias están guardadas en nuestra memoria y recurrimos a ellas para hacer asociaciones.

Decidimos: Si creamos una emoción positiva en el consumidor, éste tomará acción a favor de lo presentado.

Nuestro cerebro es capaz de procesar un logotipo de manera ultra rápida, ni más ni menos que en 400 milisegundos. Por eso algo que debes tener en cuenta a la hora de preparar tu logotipo, es que tiene que generar una emoción positiva, para impactar en la memoria del cliente.

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